Quick Step: dos décadas brindando en azul

Bettini, Boonen, Pozzato, Devolder y Boonen, los grandes faros en 20 años del Quick Step

En la historia del ciclismo hay una colección de mecenas extensa que además viene a nuestra memoria vestidos de colores, estampados y líneas que tan bien recogen en este libro.

Que un patrocinador pueda permanecer dos décadas completas, fiel a este deporte, que además estas dos décadas, pensadlo bien, hablamos desde 1999, hayan sido problemáticas hasta la saciedad, y ello no haya espantado al inversor, es loable, casi milagroso.

En esa tesitura se encuentra el Quick Step, el equipo azul, el que para este 2018, como decíamos en El Cuaderno, ha perdido talento, pero nada de brillo.

Quick Step, sabéis es una marca de parquets y suelos laminados, lisos, bien acabados, pulidos, que hereda toda la grandeza del Mapei, el otro bloque azul, el equipo que se manejaba a las mil maravillas por suelos ásperos, saltarines, adoquinados.

En 1999 Quick Step irrumpió en el ciclismo  como segundo de bordo de Mapei. Era el Mapei-Quick Step. Tres años después esa estructura pasó a ser el Quick Step-Davitamon. Nombres que suenan a prehistoria, pero que son de este siglo, de hace quince años escasamente, cuando Patrick Lefevere se entendió con Frans de Cock, entonces CEO de Unilin, el propietario de la empresa de laminado.

Pozzato gana la Milán-San Remo

 

Y nació el amor.

“El ciclismo es rendimiento, que es lo que nuestra firma ofrece. Es una empresa bien situada en Bélgica, pero con intereses en crecer en el resto del mundo” dice De Cock.

“Siempre hemos sido ambiciosos, desde el primer día, pero esta historia ha superado cualquier previsión” completa Lefevere,

Hoy la estructura azul acumula 600 victorias, la cuenta sale fácil, más de treinta por temporada, una media que impresiona, como los nombres que las firman, desde un tal Johan Museeuw a Philippe Gilbert, una cuenta de estrellas, imágenes, éxitos en medio de tormentas, que habla de la grandeza de este deporte y de lo que puede ofrecer durante el tiempo.

Hay varios momentos memorables.

Esa Milán-San Remo que gana Pozzato, con Boonen en arco iris detrás, celebrándola como propia, cuando lo que hacía es de tapón, evitó la hemorragia por detrás. Porque Boonen es capital en esta empresa: un año perfecto, el 2005, campeón del mundo, ganador de Roubaix, de Flandes.

Fue el año perfecto, como los dos Flandes de Stijn Devolder o los mundiales de Paolo Bettini, el corredor guindilla, la pesadilla de los rivales.

Gilbert ganando en Flandes

¿Una gesta que emocionara? Philippe Gilbert y su “solo” de Flandes, el corredor de la tricolor, que cruzó a pie la meta, un lujo, una gesta, la guinda para que este mecenas se decidiera a seguir, incluso con Tom Boonen retirado.

Entre tantas gestas, destacan tres, por el valor del trabajo de equipo, el colectivo, la colaboración, esos tres mundiales contrarreloj por equipos, años 2012, 2013 y 2016.

Brindamos por otros veinte años.

Y si queréis saber más de cómo pinta el 2018 para el QS…

Imágenes: ©GettyImages

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